Este es el testimonio de Joel Sotelo. Una persona como otra cualquiera que NUNCA pensó en llegar a verse en una situación económica límite.
Como todos los españolitos, vivió el día que firmó su hipoteca como un día FANTÁSTICO porque era el día en que estaba adquiriendo su propiedad con toda la ilusión del mundo. Luego, las cosas no salieron como esperaba. De no haber podido solucionar a tiempo su situación posiblemente hubiera perdido su propiedad en pública subasta y hubiera seguido debiendo dinero al banco (con la obligación de pagar con sus bienes presentes y futuros).
Joel y su famila ya pudieron dejar atrás esta situación. Sus vidas han cambiado radicalmente. Su estado emocional ya es absolutamente otro. Creemos que su testimonio puede ayudar a ver la luz a quienes hoy se encuentren en una situación similar. Le agradecemos desde aquí que haya querido compartir su experiencia.








